易經I ChingEl Libro de los Cambios☰ 乾 Qián: Cielo, metal, noroeste, padre☱ 兌 Duì: Lago, metal, oeste, hija menor☲ 離 Lí: Fuego, fuego, sur, hija mediana☳ 震 Zhèn: Trueno, madera, este, hijo mayor☴ 巽 Xùn: Viento, madera, sureste, hija mayor☵ 坎 Kǎn: Agua, agua, norte, hijo mediano☶ 艮 Gèn: Montaña, tierra, noreste, hijo menor☷ 坤 Kūn: Tierra, tierra, suroeste, madre

15 謙 Qiān La Modestia

Juicio

La modestia abre caminos. Quien sabe quedarse en su sitio, sin presumir de lo que vale, avanza con menos resistencia y lleva las cosas a buen término. No es falsa humildad ni pensar poco de ti: es no necesitar que te vean para saber lo que haces. Aquí hay progreso, y lo hay precisamente porque no lo exhibes. Pregúntate qué te cuesta menos cuando dejas de demostrar.

Imagen

Una montaña dentro de la tierra: algo grande que se mantiene bajo la superficie. Es la imagen de lo elevado que no se muestra. El que vive así quita lo que le sobra y completa lo que le falta, buscando el equilibrio entre él y los demás. Es una mirada práctica: mide si te has pasado de un lado, corrige y trata a todos, incluido tú, con la misma vara.

Líneas

Línea 1

Eres modesto y, encima, vuelves a serlo: humildad sobre humildad. Con esa actitud puedes incluso cruzar el gran río, es decir, emprender algo arriesgado. Suele ir bien. Quien no necesita brillar tiene las manos libres para trabajar. Si dudas ante un reto grande, pregúntate si lo que te frena es la falta de capacidad o el miedo a quedar mal.

Línea 2

Tu humildad ya se ha hecho notar: los demás la reconocen. Si te mantienes firme y recto, suele ir bien. No hace falta buscarlo ni explicarlo: la sencillez sostenida acaba siendo visible. Pregúntate cómo te tratan quienes te conocen bien; eso dice más de ti que lo que cuentas.

Línea 3

Tienes méritos y los llevas con sencillez. Mantienes lo logrado hasta el final, y es buena señal. Es difícil no hincharse cuando algo sale bien. Quien trabaja duro y no se pavonea gana la confianza de los demás. Pregúntate cómo llevas lo que has conseguido.

Línea 4

Todo lo que haces te conviene, y aun así sigues agitando tu humildad: no te dejas llevar por el éxito. Aquí la modestia es movimiento: vuelves a mirar lo que has hecho y te preguntas qué falta antes de dar nada por terminado.

Línea 5

No eres rico, pero puedes contar con tus vecinos: se acercan sin que tengas que imponerte. Si hace falta, puedes incluso usar la fuerza, y hay ventaja en todo lo que hagas. Quien no presume de recursos no se hace odiar. Pregúntate si lo que consigues de los demás es por afecto o por poder.

Línea 6

Tu humildad ya se ha hecho notar y puedes poner en marcha a tu gente. Pero solo para corregir lo tuyo: castigas a tus propias ciudades y a tu propio estado, no a otros. Si tienes que ser firme, empieza por lo que depende de ti.

Reflexión

  1. ¿Qué necesitas demostrar que en realidad no hace falta que demuestres?
  2. ¿Cómo llevas lo que has conseguido, y a quién se lo debes?
  3. ¿Qué parte de lo tuyo deberías corregir antes de pedir nada a otros?

Los 64 hexagramas